“El aumento del IVA tendrá un impacto del 1,8% en la canasta familiar durante 2017, algo que deberá ser considerado por los negociadores del salario mínimo”. Con esta afirmación, el profesor emérito de Utadeo, Salomón Kalmanovitz, inicia su columna de opinión publicada el 25 de diciembre en el diario El Espectador, titulada "Las consecuencias de la Reforma Tributaria".
El columnista considera que el incremento en este impuesto hará más difícil el cumplimiento de la meta de inflación del 3% propuesta por el Banco de la República para este año, al tiempo que afectará la capacidad adquisitiva de los colombianos y desmejorará la competitividad de la economía: “La reducción de los impuestos a las empresas, castigadas por las malas reformas de 2012 y 2014, ha sido asumida por el IVA adicional, o sea por todos los consumidores. No obstante, estas reformas tuvieron su lado positivo: eliminaron los impuestos a la nómina que eran nocivos para el empleo y contribuían a la informalidad. Esta es una posible causa para que el desempleo y el sector informal se hayan reducido de manera estructural en los últimos años, aunque de manera insuficiente si se nos compara con los promedios latinoamericanos”, apuntó Kalmanovitz.
El académico tadeísta sugiere que debieron reemplazarse los tributos a la nómina y a las empresas por un impuesto sobre los propietarios de la riqueza muebles e inmuebles, ya sea castigando los dividendos con tarifas progresivas o manteniendo el impuesto a la riqueza para las personas naturales.
Por su parte, Kalmanovitz mencionó que el intento por gravar con impuesto a las bebidas azucaradas fue derrotado por los ingenios azucareros y los fabricantes de gaseosa: “Una dieta saludable es parte de la solución, pero la industria afectada no la permite y atenta de esta manera contra la salud pública. El impuesto hubiera reducido en algo los consumos nocivos; más importante quizá, hubiera generado un debate público contribuyendo a que nos cuidáramos mejor y a que el sistema público de salud ahorrara los altos costos asociados a estos desbalances”.
Finalmente el profesor aseguró que la cárcel para los evasores que fue aprobada en la reforma puede convertirse en un “saludo a la bandera”, en la medida que la Dian y la Fiscalía no cuentan con la capacidad para investigar y procesar a los grandes evasores.







