Comunicar para desarrollar

Una visión al aporte de la comunicación social en beneficio del desarrollo económico en Colombia.

Ser docente por estos días en un programa de Comunicación Social, es aceptar que los futuros comunicadores tienen un rol fundamental en el país que se avecina. No hablo propiamente del periodismo, ese tiene una particularidad especial, hablo de la comunicación como campo que comprende, entre otras cosas, los fenómenos sociales. Uno de esos fenómenos sociales tiene que ver con la responsabilidad de la comunicación en el cambio social y en las formas de percibir, trabajar y transformar el denominado desarrollo social, aquel entendido como la suma del desarrollo del capital humano y el capital social en una sociedad.

La clave para entender mejor el papel de la comunicación en el desarrollo económico de un país como Colombia, por ejemplo, está dada en virtud de la relación que existe entre el desarrollo social, el desarrollo humano y el llamado espacio público. Lo anterior supone que las múltiples interacciones entre Estado, sociedad civil y sistema económico, enmarcan el campo de acción de cualquier comunicador social. Así tenemos que, de una parte, el desarrollo social está referido a políticas y acciones orientadas a establecer condiciones mínimas y generales de bienestar y calidad de vida en una población en un territorio dado, y por otra, el desarrollo humano se entiende como expansión de las capacidades de la gente, el cual está basado en la potenciación de sus derechos. Dichas capacidades hacen referencia a la libertad de las personas para decidir sobre sus desempeños y optar por las oportunidades que les permiten cumplir un rol individual y social satisfactorio para el crecimiento personal.

De manera que, el progreso social tiene que ver con lo que la gente puede ser y hacer, no sólo con la cantidad de bienes, ingresos o recursos que las personas tengan, sino también y sobre todo con sus capacidades. Es así como, desarrollo social y desarrollo humano, subyacen en las interacciones señaladas en forma de tensiones respecto a la dinámica del mercado, lo que genera un debate sobre intereses que se encuentran en juego. Un debate que supone la construcción de lo público, el cual puede darse desde la diversidad de puntos de vista que habitan la sociedad civil. De manera que, en principio el mencionado espacio público, privilegia el interés general sobre el particular. Un conjunto de interrogantes que nos facilita la apuesta que se presenta en este dilema comunicacional con respecto al mencionado desarrollo es el siguiente:

¿Cómo la comunicación contribuye al desarrollo (social y económico) y, a su vez, cómo contribuye a la construcción de espacio público con miras a la participación ciudadana en los procesos del mencionado desarrollo? O en otros términos: ¿Cómo facilitamos, a través de la comunicación para el desarrollo, un cambio en las creencias, actitudes y comportamientos orientados hacia la formación de sujetos críticos, es decir, personas sujetos de su propio desarrollo? Estas preguntas pretenden perfilar la pertinencia de apostarle a la comunicación como vía conductora de desarrollo, en términos de contribuir a los procesos de desarrollo de los territorios, en virtud de los modos de ser de la gente y sus capacidades. Resulta fundamental entender que en cualquier región de Colombia la apuesta debe ser a la construcción y al ensanchamiento del llamado espacio público. Para que esto se cumpla, las personas de una sociedad deben ser sujetos capaces de ponerse en lugar del otro. “El otro”, el principio de alteridad, resulta vital en un área del conocimiento como la que aquí se plantea, pues, ello supone conocer, explicar, comprender y transformar las realidades de los ciudadanos, de los usuarios, de los consumidores.

Un profesional en comunicación debe estar en capacidad de reflexionar y proponer proyectos orientados a formar y fortalecer la ciudadanía con respecto a procesos de organización y participación, que conduzcan a la consecución de oportunidades sociales y económicas, y su correspondiente aprovechamiento. En otros términos, la perspectiva de la comunicación consiste en facilitar la formación de sujetos críticos capaces de contribuir a su propio desarrollo; el cual, no es suficiente en su aspecto de infraestructura social y económica, sino, que resultan igual de importantes las condiciones de aprendizaje que posibilitan la obtención de la calidad de vida. El comunicador del futuro es un mediador del aprendizaje en el contexto de los territorios, que propende por el desarrollo socio – económico desde las prácticas cotidianas y socio - culturales que lo faciliten.

Se dice fácil, cuando en realidad se trata de una dinámica compleja, donde las matrices históricas y culturales representan y portan la multiplicidad de modos de ser que habitan en la sociedad. En otras palabras, la sociedad civil vista como un conjunto de minorías, supone pensarla en su devenir. Es así, en el ámbito de la comunicación para el desarrollo, ocurre un intrincado intercambio de perspectivas que caracterizan un fenómeno que es procesal y relacional.

 

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