Un filme trascendental para el género young adult, que da un importante –y necesario– paso hacia un cine más representativo e inclusivo.
Anclada por las sólidas actuaciones de Nick Robinson y Katherine Langford, Yo soy Simón es un híbrido entre comedia romántica y cinta coming of age que ofrece un conmovedor retrato contemporáneo sobre las peripecias a las que se enfrenta un adolescente para “salir del clóset” en la era de las redes sociales.
En el caso de Simón Spier, quien cuenta con un buen grupo de amigos y una familia que lo apoya, el proceso de revelar su sexualidad resulta en una experiencia relativamente fácil, segura y acogedora. En este aspecto, no podemos obviar el hecho de que la idílica vida de Simón no es realista, y la narrativa por la que atraviesa el personaje entra en el molde típico de una historia de adolescentes –a momentos incluso un tanto superficial y estereotipada–. Sin embargo, curiosamente, esta inocencia en la trama es su mayor fortaleza, ya que lo distingue de otras cintas que comúnmente se apoyan de tonos crudos y dramáticos para abordar el tema de la homosexualidad e incluso le aporta más claridad al mensaje de la inclusión.








