La incertidumbre generada tras las pretensiones de Nicaragua de extender su plataforma continental a más de doscientas millas, casi hasta Cartagena, luego que la Corte internacional de Justicia de La Haya fallara a favor de ese país en el 2012, es el tema central de la columna de opinión del presidente del Consejo Directivo de Utadeo, Jaime Pinzón, en El Nuevo Siglo, bajo el título “Colombia, tierra y mar en el limbo”.
En su escrito, Pinzón recuerda que a pesar que el presidente Juan Manuel Santos dio instrucciones de no asistir más La Haya, el diferendo limítrofe entre nuestros país y Nicaragua aún no se ha "desenredado": “La Cancillería se abstiene de explicar qué hacemos y en medio de escándalos la realidad se oculta. La Ministra ha desobedecido la decisión presidencial y el Congreso aplaza el debate de un tema vital sin explicaciones valederas”.
En cuanto al tratamiento que se le ha dado a lo rural, Pinzón considera que la Ley Agraria permitiría expropiaciones, incluso por la vía administrativa, con la promesa de repartir la tierra a los campesinos. Sin embargo, el consejero se pregunta cómo y a quiénes les sería entregado el territorio. Para el analista, dicha reforma podría generar zozobra, intranquilidad e inseguridad jurídica, exponiendo al Estado a un mayor grado de corrupción y violencia.
Según el columnista, este nuevo ordenamiento social de la propiedad no es sino una repetición de la Ley Habilitante firmada por Hugo Chávez para la reforma agraria del 2010 en Venezuela, situación que llevó al colapso de la economía de ese país y golpeó en mayor grado a los campesinos, al tiempo que influyó en el desabastecimiento de alimentos y en la crisis política actual.






