Odebrecht, uno de los casos de corrupción más grandes de Colombia en los últimos años, puso en jaque al sistema de financiación de los procesos electorales en el país. Tal como afirma El Colombiano, “para el Gobierno, los partidos, los académicos y la Misión Electoral Especial (MEE) es verdad sabida que los topes [de financiación] solo existen en el papel, que no hay controles, y que el aporte del Estado es insuficiente”.
Al respecto, Olga Illera, Directora del Departamento de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales de Utadeo, respalda esta opinión al decir que la violación en los topes de financiación es normal, ya que las leyes están en el papel, pero no se cumplen. Un reflejo de esto, es que al hacer cuentas, no se ve una relación racional entre el gasto con la captación por salarios.
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