Tal como se definió en el acuerdo de paz con las FARC, las zonas que históricamente fueron objeto de violencia por la guerrilla contarán con 16 curules especiales en la Cámara, para asegurar que la voz de estas poblaciones, que incluye a comunidades afrodescendientes e indígenas, sea tenida en cuenta.
Como comenta Olga Illera, Directora del Departamento de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales de Utadeo, este punto pretende mitigar el abandono estatal que han tenido las poblaciones durante los años del conflicto armado.
Como se puede suponer, el proceso de elección de los representantes debe superar una serie de filtros para asegurar que los candidatos que se postulen no hagan parte de los partidos tradicionales o que representen los intereses de la vertiente política de la guerrilla; siendo este uno de los puntos que más preocupa a los académicos y al gobierno.
Sin embargo, Illera afirma que “hay que reconocer la capacidad organizativa y asociativa de los colectivos campesinos e indígenas presentes en esas zonas, llamados a liderar y aprovechar este proceso”.
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