La urgencia de informar minuto a minuto y la incapacidad de contrastar y acceder a las fuentes de información oficiales, son algunos de los problemas más grandes con los que se encuentran los periodistas al momento de cubrir una tragedia “en vivo”.
Para Óscar Durán, docente del Departamento de Comunicación Social y Cinematografía de Utadeo, un asunto a tener en cuenta es la presión que tienen los medios tradicionales, y en especial los noticieros, de la instantaneidad, de la noticia de última hora.
Mantener altos niveles de audiencia en el transcurso de la noticia, obliga a alargar la poca información que se tiene, que no es producto de una investigación terminada y contrastada, lo que puede dar lugar a imprecisiones y a desvirtuar un poco el sentido de la noticia; que para Durán “es un servicio social y se presta en la medida en que tenga algún tipo de utilidad”.
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