Una analogía sobre el orden social en Colombia, a propósito de la investigación que aborda la coexistencia de una corriente industrializada y democrática y otra atrasada y regida por el crimen organizado en Italia, es la reflexión que hace el profesor emérito de Utadeo, Salomón Kalmanovitz, en su más reciente columna de opinión publicada en El Espectador, bajo el título de “El orden social restringido”.
Para el columnista, en Colombia las élites han recurrido a la violencia para imponer sus intereses, ya sea haciendo uso de grupos privados o a través del uso ilegitimo de la fuerza por parte del Estado, generando con ello el origen de fenómenos como la insurgencia, el paramilitarismo y el crimen organizado.
Para dar fin a este flagelo, Kalmanovitz resalta que es necesario que el Estado promueva una coordinación política y económica eficiente, que busque el interés general y fortalezca un orden de acceso abierto donde se logre la participación activa de la población en las elecciones y plebiscitos, y de esa manera, reflejar su confianza en el Estado.
Por otro lado, el profesor emérito señala que durante años se ha fortalecido el aparato militar apoyado en una justicia corrupta e ineficaz. Empero, con todo ello, se ha dado una disminución de la tasa de homicidios, pasando de 80 a 24 por cada 100.000 habitantes: “Tanto en Sicilia como en Colombia, la familia tradicional es un poderoso canal para garantizar el acceso limitado a los recursos: los intercambios se basan en relaciones personales en la asignación de empleos, favores y rentas que son administrados por familias extendidas”, agregó el columnista.







