Aludiendo a la tesis central del profesor emérito del MIT, Peter Temin, acerca del “Desvanecimiento de la clase media”, el profesor emérito de Utadeo, Salomón Kalmanovitz, en su columna de opinión en El Espectador, habló acerca del deterioro que experimentan los ciudadanos de esta clase social en Estados Unidos.
Dice pues que, hacia 1970 la clase media apropiaba el 60% del ingreso nacional, pero hoy se acerca al 40%, mientras que la clase alta pasó de tener el 30% del ingreso al 50% actualmente, luego que ese país pasara por varias reformas tributarias que redujeron los impuestos a los más ricos, sumado a que se eliminaron gran parte de los derechos sindicales de los trabajadores que, por su productividad, habían alcanzado salarios altos.
Kalmanovitz también argumenta que los cambios tecnológicos y la globalización acabaron con varios trabajos calificados, sin establecer políticas de protección para los afectados, y al mismo tiempo, se benefició al sector financiero con la desregulación bancaria.
El columnista reitera que Estados Unidos inauguró su guerra contra las drogas en los setentas, con Nixon, olvidando por completo la guerra contra la pobreza, como si lo hicieron gobierno como el de Lyndon Johnson: “Casi un tercio de los jóvenes afroamericanos pasa por la cárcel y cuando salen son estigmatizados: no consiguen trabajo y les niegan los servicios sociales de seguro contra el desempleo o subsidios de alimentación que se han restringido cada vez más. En consecuencia, las familias son encabezadas por mujeres que no pueden proveer una educación continua para sus hijos ni unos consumos mínimos. La educación, a su vez, se ha deteriorado por el abandono de la clase media de las ciudades otrora industriales, para irse a los suburbios a pagar sus impuestos donde los colegios son buenos, mientras que el gobierno federal ha recortado los presupuestos para la educación”, señala el tadeísta.
Finalmente, Kalmanovitz denunció que la política ha sido invadida por organizaciones que reciben contribuciones de los más ricos y dificultan la participación del sector con los salarios más bajos, sumado a las situaciones de racismo y odio que ha exacerbado Trump contra los migrantes para movilizar a loas blancos pobres.







