Un triunfo de Iván Duque en los comicios del próximo 17 de junio representaría un gran riesgo para la institucionalidad del país, según lo señala Salomón Kalmanovitz, en su columna de opinión en El Espectador. El columnista destaca que, de llegarse a dar este hecho, el partido de Álvaro Uribe sería mayoría en ambas cámaras y lideraría el ejecutivo, con ansias de revolcar el sistema judicial, cambios que en últimas solo ocasionarían impunidad, al tiempo que se tendrían unas fuerzas armadas amigables que no obstaculizarían los cambios constitucionales.
De este modo, aunque sugiere que Petro tiene serios problemas de egocentrismo y autoritarismo, sumado a su “mediocre” gestión al frente de la Alcaldía de Bogotá, Kalmanovitz recuerda que el candidato de la Colombia Humana es la única barrera que queda para hacer frente al caudillismo de extrema derecha que impulsa Uribe, y que según lo ha dicho Duque, de manera inocente, busca eternizarse en el poder.
Estas razones llevan al profesor emérito de Utadeo a votar ‘obligado’ por Petro, aunque de llegar a ganar, sugiere que tendría poco margen de maniobra en temas como salud, pensión, educación y economía, dada la feroz oposición que tendría desde el legislativo, de mayorías uribistas: “Petro ha renunciado a su propuesta de hacer una constituyente porque reconoce que es políticamente inviable; si acaso tuviera posibilidad, puede provocar que las fuerzas armadas intervengan para impedir cambios radicales en el ordenamiento económico y político del país. El apoyo militar hace la gran diferencia entre Petro y el coronel Chávez”, sostiene.
Aunque muchos analistas consideran que a Duque podría pasarle lo mismo que a Santos, Kalmanovitz sugiere que el cambio político es poco probable dada la pobre trayectoria del candidato del Centro Democrático, al tiempo que este ha manifestado tener un carácter adaptativo: “Duque no puede hacer lo mismo que Santos, quien se consideraba como uno de los dueños del país y trataba a Uribe como un señor feudal de tierra caliente”.







