Las cuarentenas tienen un alto costo económico y de bienestar pero son efectivas
Un completo análisis estadístico a las medidas de cerco epidemiológico que han establecido diferentes países del mundo ya sea a través de la cuarentena o el aislamiento voluntario, es el tema que aborda el consejero y exrector de Utadeo José Fernando Isaza en su columna de opinión en El Espectador.
El consejero destaca que, si bien, las cuarentenas tienen un elevado costo político y de bienestar, lo cierto es que si sirven para reducir el número de contagios y de muertes a causa del virus. “China controló la epidemia cuando llegó a 82.000 casos, Estados Unidos ya supera a China en el número de contagios: 121.500, y la epidemia está creciendo allí. En China la velocidad de contagio empezó al 51 %, y las fuertes medidas la bajaron al 7 % en el día 25. En Estados Unidos la velocidad de contagio fue inicialmente menor que en China, 39 %, pero al día 25 solo la habían reducido al 23 %”, argumenta Isaza.
Aunque el tadeísta señala que no se pueden predecir con certeza los resultados que puede llegar a tener la cuarentena, Suecia y Noruega, dos países limítrofes simulares en sus sistemas economicos y de salud, han mostrado, proporcionalmente, diferencias significativas en el numero de muertes, pese a que el número de contagios diarios es similar. En todo caso, manifiesta Isaza, la tasa de mortalidad no necesariamente tiene relación con las medidas restrictivas a la movilidad.
Otra de las medidas que ha demostrado ser efectiva es la que implemantaron Japón y Corea con la aplicación del test y el aislamiento a los portadores del virus sintomáticos y asintomáticos, dado que estos últimos pueden propagar más facilmente la enfermedad. Esta medida, por ejemplo, no ha sido implementada en Colombia, pues actualmente solo se aplica la prueba a quienes han estado en contacto con portadores del virus.
“El gobierno distrital ha respondido ejemplarmente con la conversión de Corferias en un gran hospital y así reducir la presión sobre la red actual. Igualmente, en la entrega de mercados a los registrados en el Sisbén y otras plataformas, pero se requiere llegar masivamente a quienes tienen hambre y no documentos. El hambre acaba con la dignidad humana y se requerirán personas dignas para el proceso de reconstrucción socioeconómica”.







